Hewlett-Packard no era simplemente otra startup tecnológica. Fundada en 1938 por William Hewlett y David Packard en Palo Alto, California, surgió directamente del auge posterior a la Segunda Guerra Mundial en el sector de la electrónica de defensa de Estados Unidos. La guerra había creado una demanda masiva de instrumentos de precisión. HP montó esa ola.

En 1966, la empresa se había expandido más allá de las simples herramientas y construyó su primera computadora. Dos años más tarde, introdujeron una de las primeras calculadoras electrónicas de escritorio. Era una señal de que estaban ascendiendo en la cadena de valor. No sólo estaban fabricando piezas; estaban haciendo el cerebro de la operación.

La empresa ingresó al mercado de las computadoras personales en 1980. No fue su primer gran éxito, pero fue fundamental. Esa misma década llegó la impresora HP LaserJet. Rápidamente dominó el mercado de impresoras para computadoras. Si trabajaba en una oficina en los años 80, probablemente conocía el sonido de una HP LaserJet.

En la década de 1990, HP era un fabricante líder de minicomputadoras para empresas e instituciones. También lideraban el campo de las impresoras láser y de inyección de tinta. La empresa se había asegurado su lugar como potencia del hardware.

Luego vino el gran movimiento. En 2002, la empresa compró a su rival Compaq Computer por 25.000 millones de dólares. Fue una adquisición masiva. Un movimiento para consolidar el poder y dominar el espacio empresarial.