Muchas personas posponen las vacaciones de sus sueños, alegando limitaciones laborales, familiares o financieras. Sin embargo, varios jubilados ahora desearían haber priorizado los viajes antes, ya que las oportunidades disminuyen con la edad y los cambios de salud. No se trata sólo de aventuras perdidas; se trata de darse cuenta de que ciertas experiencias se disfrutan mejor durante etapas específicas de la vida.
Desafíos físicos y pérdida de tiempo
Para Philip Mire, ex ejecutivo de ciberseguridad, escalar el Monte Kilimanjaro fue una ambición de toda la vida retrasada por sus objetivos profesionales. Ahora que se enfrenta a la esclerosis lateral primaria (EPL), reconoce la dificultad de realizar un viaje tan exigente físicamente. “Siempre tuve una razón… Ahora, haría falta mucha planificación, ayuda y, francamente, algo de suerte”. Esto pone de relieve cómo la salud puede convertirse en un factor limitante, convirtiendo sueños que alguna vez fueron factibles en desafíos poco prácticos.
De manera similar, Colleen Sims deseó haber caminado hasta el campamento base del Everest cuando tenía 30 años en lugar de esperar hasta los 60. Enfrentó obstáculos en materia de seguros debido a condiciones preexistentes y la edad de su marido complicó aún más la búsqueda de un operador turístico. La lección es clara: las capacidades físicas y el apoyo logístico suelen ser más fáciles de conseguir en una etapa más temprana de la vida.
La naturaleza cambiante de los viajes
El Camino de Santiago sirve como otro ejemplo. Mire recorrió una sección en 2025, pero su experiencia fue diferente de lo que había imaginado. El deterioro relacionado con la edad lo obligó a reducir el ritmo y aceptar ayuda, lo que demuestra que el éxito no siempre se trata de velocidad sino de perseverancia. Esto subraya que las experiencias de viaje cambian con el tiempo, y lo que antes parecía alcanzable puede requerir un enfoque diferente más adelante.
Sims también lamentó un viaje de campamento por carretera planeado por Europa, ahora imposible debido a la pérdida de visión de su marido y su renuencia a conducir vehículos grandes. Esto ilustra cómo los factores externos y el cambio de preferencias también pueden cerrar oportunidades.
La ventana de viajes familiares
Anthony Damaschino, ex ejecutivo de recursos humanos, lamenta no haber hecho un viaje en autocaravana por el país con sus hijos cuando eran más pequeños. Los compromisos escolares y las actividades extracurriculares siempre tuvieron prioridad, y cuando sus hijos llegaron a la adolescencia, la dinámica familiar había cambiado. “Les digo a los padres más jóvenes que sean intencionales con respecto a los viajes familiares que desean mientras la ventana está abierta”. Esto pone de relieve que determinados viajes son más adecuados para etapas familiares concretas.
En última instancia, las experiencias compartidas de estos jubilados revelan un tema común: procrastinar los viajes puede conducir a un arrepentimiento irreversible. Ya sea debido a limitaciones físicas, obstáculos logísticos o cambios de prioridades, retrasar los sueños a menudo significa perderlos por completo.


















