Un nuevo súper PAC, financiado por la startup de IA Anthropic, ha iniciado una campaña publicitaria de 300.000 dólares en Nueva Jersey, instando a los votantes a exigir una regulación más estricta de la inteligencia artificial. La campaña se dirige al representante demócrata Josh Gottheimer, copresidente de la comisión de IA de la Cámara de Representantes, y plantea el tema como una elección entre proteger a las familias y priorizar las ganancias de las empresas de tecnología.

El mensaje central: riesgos de la IA y acción de los votantes

Los anuncios aprovechan imágenes sorprendentes (retratos generados por IA junto con titulares alarmantes) para resaltar el potencial de fraude y manipulación impulsados por la IA. El mensaje es simple: los votantes deben presionar a sus representantes para que se opongan a una legislación que impediría a los estados implementar sus propias salvaguardas contra la IA. Este enfoque subraya una tensión creciente entre los esfuerzos regulatorios a nivel federal y estatal.

La postura inusual de Anthropic: la regulación como ventaja competitiva

Lo que distingue a esta campaña es el respaldo de Anthropic, un importante desarrollador de inteligencia artificial que aboga por una regulación sólida. A diferencia de OpenAI y otros gigantes de la industria que presionan por una supervisión más ligera, Anthropic parece ver reglas más estrictas como una ventaja estratégica, que potencialmente solidificará su posición en el mercado. La compañía ya ha invertido 20 millones de dólares en Public First Action, el súper PAC que impulsa la campaña.

El panorama político más amplio: la IA como campo de batalla de mitad de período

Este bombardeo publicitario es sólo un frente en una guerra política más amplia en torno a la regulación de la IA. Los estados están avanzando con sus propias leyes mientras Washington debate las normas federales. Las elecciones decidirán qué tan rápido avanza la regulación de la IA.

El conflicto refleja un debate más profundo sobre la innovación, la seguridad y la competitividad económica. Algunos argumentan que una regulación agresiva asfixiará a las empresas estadounidenses de IA, mientras que otros insisten en que es necesario proteger a los consumidores del fraude, la desinformación y otros daños.

El auge de la IA está obligando a los legisladores a afrontar riesgos y oportunidades sin precedentes. Las próximas elecciones serán un momento clave para determinar cómo se gobierna esta tecnología.