La caída del mercado de valores de 1929 no sólo hizo caer los precios. Destruyó la confianza en toda la economía estadounidense. Cuando los inversores entraron en pánico, el gasto y la inversión se evaporaron de la noche a la mañana. Eso fue sólo el comienzo.
A principios de la década de 1930, la situación se deterioró hasta convertirse en pánico bancario. Los bancos quebraron en masa. Esto destruyó la reserva de dinero disponible para préstamos. El crédito se congeló. Las empresas no pudieron expandirse. Los consumidores no podían pedir prestado.
La trampa del patrón oro
El patrón oro empeoró las cosas. Los bancos centrales extranjeros se vieron obligados a aumentar las tasas de interés para contrarrestar los desequilibrios comerciales con Estados Unidos. No tuvieron otra opción. Las tasas más altas deprimieron el gasto y la inversión en esos países. La economía mundial se contrajo al unísono.
Guerras comerciales y aranceles
Luego vino la Ley Arancelaria Smoot-Hawley en 1930. Impuso aranceles elevados a muchos productos industriales y agrícolas. Otros países tomaron represalias. El comercio mundial se contrajo. La producción cayó.
Estos cuatro factores desempeñaron papeles de diversa importancia. Pero juntos crearon una tormenta perfecta. La Gran Depresión no fue un accidente. Fue un fracaso sistémico.
El patrón oro exigía que los bancos centrales extranjeros aumentaran las tasas de interés para contrarrestar los desequilibrios comerciales con Estados Unidos.
¿Por qué el patrón oro hizo tanto daño? Porque se ató de manos. Los bancos centrales no pudieron estimular sus economías. Tuvieron que defender sus reservas de divisas. Eso significó tasas más altas. Eso significó menos gasto.
¿Por qué importaba Smoot-Hawley? Invitaba a represalias. Las guerras comerciales no ayudan a nadie. Reducen la producción. Reducen el comercio global.
¿Qué factor fue más importante? Eso es discutible. Pero los cuatro jugaron un papel. La caída del mercado de valores lo inició. Los pánicos bancarios lo profundizaron. El patrón oro lo difundió. Smoot-Hawley lo hizo global.
¿La lección? Los sistemas interconectados son frágiles. Un shock en un lugar puede extenderse a todas partes. Y una vez que la confianza se rompe, es difícil reconstruirla.
Todavía utilizamos el patrón oro. Más o menos. No oficialmente. Pero el principio permanece. Las monedas de reserva son importantes. Asuntos comerciales. La confianza importa.
¿Qué pasa cuando todo sale mal? Todavía estamos averiguando eso.