El robo de identidad está aumentando, con un récord de 6,47 millones de denuncias presentadas ante la FTC solo en 2024. La pérdida media por caso es de 497 dólares, aunque más de 124.000 personas informaron pérdidas superiores a los 10.000 dólares. Esta creciente amenaza ha impulsado la demanda de servicios de protección contra el robo de identidad, que se ofrecen como soluciones de liquidación, complementos bancarios e incluso incluidos con software antivirus. Pero, ¿estos servicios realmente cumplen su promesa? La respuesta es compleja.
La realidad de la “protección de la identidad”
La función principal de la mayoría de los servicios de robo de identidad es seguro, no prevención. Si bien muchos incluyen funciones de monitoreo, principalmente reembolsan las pérdidas después de que ocurre el robo de identidad. Esta distinción es fundamental: no se trata de escudos contra ataques, sino de respaldo financiero si uno se convierte en víctima.
El marketing de la industria a menudo implica una protección proactiva, pero la letra pequeña revela un enfoque reactivo. Las pólizas frecuentemente limitan la cobertura de daños específicos. Por ejemplo, NordProtect anuncia hasta $1 millón en reembolsos, pero limita la compensación por salarios perdidos o cuidado de niños debido al estrés relacionado con el robo de identidad a solo $5,000.
Brechas de cobertura y exclusiones
Muchos servicios excluyen los delitos cibernéticos comunes. Las estafas, la extorsión, los ataques de ransomware e incluso el fraude de títulos a menudo no están cubiertos. Si bien el lenguaje cotidiano podría describirlos como robo de identidad, las políticas definen los eventos calificados de manera estricta. La mayoría se centra en transacciones financieras, como transferencias bancarias no autorizadas o cuentas fraudulentas, porque causan el daño financiero más significativo.
Las pérdidas de moneda digital también suelen excluirse. La póliza básica de Lifelock, por ejemplo, no reembolsará Bitcoin robado a menos que compre su complemento de Cobertura contra delitos cibernéticos. Esto ilustra una tendencia clave: las políticas básicas son limitadas y la verdadera protección requiere actualizaciones costosas.
Por qué el seguro sigue siendo importante
A pesar de estos defectos, la protección contra el robo de identidad sigue siendo valiosa. Al igual que el seguro de hogar o de inquilino, las pólizas contienen exenciones, pero la cobertura aún puede valer la pena. Incluso las personas cautelosas son vulnerables, ya que los hábitos de datos pasados pueden exponerlos a riesgos futuros. Como explica la experta en ciberseguridad Tracy Goldberg, las huellas digitales evolucionan: “La personalidad que presento hoy es diferente a la de hace 15 años. Solía compartir mucha más información sobre mí y las personas con las que estaba conectado”.
El robo de identidad es cada vez más común, incluso para quienes toman fuertes medidas de seguridad. Los seguros ayudan a mitigar el daño financiero, pero una gestión cuidadosa de los datos sigue siendo esencial.
En conclusión, los servicios de protección contra el robo de identidad no son soluciones infalibles. Son productos de seguros con limitaciones. Sin embargo, dadas las crecientes tasas de fraude y el potencial de pérdidas financieras significativas, siguen siendo una inversión sensata para muchos. Sólo asegúrese de leer la política detenidamente.
