El Departamento de Justicia de EE. UU. (DOJ) ha defendido la decisión de la administración Trump de designar al desarrollador de inteligencia artificial Anthropic como un riesgo para la cadena de suministro, argumentando que la medida no violó los derechos de la compañía según la Primera Enmienda. El gobierno sostiene que la demanda de Anthropic contra el Pentágono fracasará, ya que no tiene derecho a dictar condiciones a las agencias federales.

La disputa se centra en la negativa de Anthropic a permitir el uso militar sin restricciones de sus modelos de IA, específicamente su chatbot Claude. El Pentágono teme que Anthropic pueda sabotear o manipular su tecnología si no está de acuerdo con las operaciones del gobierno, lo que podría alterar los sistemas de guerra. Los funcionarios han descrito a Anthropic como un “contratista deshonesto” en cuya tecnología no se puede confiar.

Anthropic sostiene que la designación de cadena de suministro es una represalia ilegal por sus restricciones al despliegue de IA en armas autónomas y vigilancia masiva. La compañía afirma que esta acción podría costarle miles de millones en pérdidas de ingresos, ya que los contratos de defensa están suspendidos. Busca restablecer la normalidad mientras continúa el litigio, pero el Departamento de Justicia ha calificado esta solicitud de “legalmente insuficiente”.

El Departamento de Defensa está reemplazando activamente las herramientas de inteligencia artificial de Anthropic con alternativas de Google, OpenAI y xAI. Este cambio se ve acelerado por el hecho de que Anthropic es actualmente el único modelo de IA autorizado para su uso en sistemas clasificados y operaciones de alta intensidad. El gobierno argumenta que no puede confiar en un proveedor que no esté dispuesto a garantizar una cooperación total.

Varias empresas e investigadores de IA han presentado escritos de apoyo a Anthropic, pero no se ha ofrecido ningún apoyo al gobierno. El caso está programado para una audiencia la próxima semana, donde un juez decidirá si levanta temporalmente las sanciones contra Anthropic. El Departamento de Justicia insiste en que las preocupaciones por la seguridad nacional superan los intereses financieros de la empresa y el Pentágono está preparado para seguir adelante sin Anthropic si es necesario.

Esta disputa pone de relieve una tensión más amplia entre los desarrolladores de IA que dan prioridad a las restricciones éticas y los gobiernos que exigen acceso irrestricto a tecnología avanzada con fines militares. El resultado sentará un precedente para futuras interacciones entre el sector privado y las agencias de defensa en un mundo cada vez más impulsado por la IA.