El expresidente Donald Trump ha acusado públicamente a los principales bancos estadounidenses de trabajar activamente para obstruir la legislación favorable a las criptomonedas, amenazando con descarrilar su visión de establecer a Estados Unidos como la principal “capital criptográfica” del mundo. La disputa se centra en dos leyes clave: la Ley Genius recientemente aprobada y la Ley de Claridad propuesta.
El conflicto central: bancos versus rendimientos de las criptomonedas
La cuestión central son las monedas estables que generan rendimiento. La Ley Genius, promulgada en julio pasado, restringe a los emisores de monedas estables ofrecer rendimientos directamente a los usuarios. Sin embargo, los intercambios de terceros como Coinbase pueden distribuir los rendimientos, una laguna que los bancos tradicionales temen que desvíe billones en depósitos. Según estimaciones de la industria, hasta 6 billones de dólares en depósitos bancarios podrían migrar a monedas estables si los rendimientos están ampliamente disponibles.
Los bancos argumentan que esto crearía una desventaja competitiva injusta. Permitir los rendimientos de las monedas estables distorsionaría el mercado al socavar los depósitos asegurados y reducir su capacidad crediticia. Como señala Igor Pejic, estratega de inversión en tecnología, no se trata sólo de competencia, sino de riesgo sistémico: “Incluso los rendimientos limitados corren el riesgo de una fuga masiva de depósitos, erosionando la capacidad crediticia de los principales sectores y potencialmente asfixiando el crecimiento económico”.
Postura de Trump: priorizar el crecimiento de las criptomonedas
Trump insiste en que los estadounidenses deberían beneficiarse de mayores rendimientos de sus activos, no que los bancos supriman la industria de las criptomonedas. Afirma que si Estados Unidos no actúa con decisión, el mercado de las criptomonedas inevitablemente se trasladará a países con regulaciones más permisivas. Su objetivo es finalizar la Ley de Claridad, que cree que consolidará la posición de Estados Unidos como líder mundial en criptografía.
Sin embargo, la narrativa de un éxodo regulatorio puede ser exagerada. Si bien otras naciones tienen sus propias restricciones, ninguna ofrece actualmente condiciones significativamente más favorables para los activos digitales. La UE y el Reino Unido prohíben los rendimientos de las monedas estables, y China las ha prohibido por completo. Muchas empresas de activos digitales todavía dan prioridad al mercado estadounidense debido a su acceso al capital y su relativa claridad regulatoria.
Implicaciones para los inversores
El enfrentamiento entre los bancos y la industria de las criptomonedas tiene implicaciones directas para los inversores. La capacidad de las monedas estables para ofrecer rendimientos competitivos podría alterar significativamente el panorama financiero, alejando capital de las instituciones tradicionales. Esto probablemente aceleraría la adopción de soluciones de finanzas descentralizadas (DeFi), lo que podría remodelar el futuro de la banca.
El resultado de este debate determinará si Estados Unidos mantiene su ventaja en el mercado de activos digitales en rápida evolución o cede terreno a otras naciones. Hay mucho en juego y el conflicto entre las finanzas tradicionales y la industria de la criptografía no muestra signos de aliviarse.
En última instancia, el futuro de las criptomonedas en EE. UU. depende de si los legisladores priorizan la innovación y el rendimiento de los inversores por encima de las preocupaciones de los intereses bancarios establecidos.
