La tecnología portátil ha evolucionado rápidamente desde simples rastreadores de pasos hasta dispositivos sofisticados capaces de monitorear e incluso influir en la actividad cerebral. Una nueva ola de auriculares, audífonos e incluso posibles versiones de AirPods está ingresando al mercado, aprovechando la electroencefalografía (EEG) y la inteligencia artificial para decodificar ondas cerebrales y optimizar los estados mentales. No se trata sólo de rastrear datos; se trata de moldear activamente cómo dormimos, trabajamos e incluso interactuamos con la tecnología.

El auge de los neuro-wearables

Durante años, empresas como Apple, Oura y Fitbit dominaron el espacio de los dispositivos portátiles. Ahora, empresas emergentes como Elemind, Neurable y Cognixion están superando los límites mediante la creación de dispositivos que leen señales cerebrales. La diadema de Elemind, de 350 dólares, utiliza ruido rosa para guiar a los usuarios a un sueño más profundo mediante la detección de patrones de ondas cerebrales. Los auriculares de Neurable, de 500 dólares, rastrean los niveles de concentración a través de ondas beta, incitando a los usuarios a tomar descansos cuando la concentración disminuye. Estas herramientas van más allá del seguimiento pasivo: intervienen activamente en los procesos cognitivos.

Apple y la carrera de la interfaz cerebro-computadora

La participación de Apple señala el potencial general de la neurotecnología. Si bien los AirPods con detección de EEG aún no se han lanzado, los auriculares Vision Pro de la compañía ahora admiten el control a través de interfaces cerebro-computadora (BCI). Cognixion ya está utilizando esta integración con una aplicación AR y una diadema personalizada para ayudar a las personas con parálisis a recuperar la comunicación. Las implicaciones van mucho más allá de la accesibilidad; Los juegos y las interfaces controladas por el pensamiento están a nuestro alcance.

El “Internet de los cerebros” de código abierto

Andreas Melhede de Elata Biosciences imagina un ecosistema neurotecnológico descentralizado. La organización sin fines de lucro creó un dispositivo EEG de código abierto y demostró Pong controlado por el cerebro en una conferencia sobre criptografía, lo que demuestra que las interfaces mentales pueden ser atractivas y accesibles. Esta democratización podría conducir a una rápida innovación, con desarrolladores que creen aplicaciones para juegos, bienestar e incluso investigación.

Aplicaciones médicas y aprobación regulatoria

La neurotecnología portátil no es sólo para mejorar; también está ingresando al campo médico. Los auriculares de Flow Neuroscience, aprobados por la FDA, brindan estimulación transcraneal de corriente directa (tDCS) para tratar la depresión, ofreciendo una alternativa no farmacológica con resultados clínicos significativos. El dispositivo ya está siendo utilizado por el Servicio Nacional de Salud del Reino Unido, lo que demuestra su viabilidad como herramienta terapéutica.

Preocupaciones por la privacidad y el futuro de los neurodatos

La proliferación de dispositivos de lectura del cerebro plantea serias cuestiones de privacidad. Si bien los dispositivos portátiles actuales no pueden decodificar pensamientos, los datos recopilados revelan estados mentales y emocionales. El potencial de uso indebido (publicidad dirigida, seguimiento de los empleadores o filtraciones de datos) es real. Como predice Nita Farahany de la Universidad de Duke, estas tecnologías se integrarán perfectamente y potencialmente evolucionarán hasta convertirse en “tatuajes detrás de la oreja” que se conectarán directamente a nuestros dispositivos.

La expansión de los dispositivos portátiles de lectura del cerebro es inevitable. La pregunta no es si sino cómo afrontaremos los desafíos éticos y prácticos que conlleva desbloquear la última frontera de los datos personales: nuestras mentes.