La carrera por la potencia informática de la IA está remodelando el panorama de los centros de datos de Europa, y los países nórdicos (Noruega, Suecia, Finlandia, Dinamarca e Islandia) emergen como los improbables ganadores. Un aumento de la demanda, impulsado por empresas como OpenAI y Microsoft, está impulsando un auge de la construcción sin precedentes en esta región, transformando sitios industriales abandonados en centros de alta tecnología. No se trata sólo de la ubicación; se trata de poder, y los nórdicos lo tienen en abundancia.
El cambio de los centros de las ciudades a paisajes remotos
Históricamente, los centros de datos se agrupaban alrededor de los principales centros financieros europeos, como Frankfurt y Londres, dando prioridad a la baja latencia para las operaciones de alta frecuencia. Pero el auge de la IA ha cambiado las cosas. La nueva generación de “neonubes” (empresas especializadas en cargas de trabajo de IA) no necesita estar cerca de las bolsas de valores. Necesitan enormes cantidades de electricidad y la necesitan a bajo precio. Los nórdicos ofrecen ambas cosas.
La transformación comenzó a mediados de 2023, cuando el éxito de ChatGPT desató una lucha por los recursos. Las agencias gubernamentales de la región se vieron inundadas de consultas de desarrolladores que buscaban un acceso rápido a la energía. Como dice Jouni Salonen de Business Finland: “Ahora, el poder (y el rápido acceso al mismo) es claramente el criterio principal”.
¿Por qué los nórdicos? Una combinación única de factores
El atractivo no es sólo la electricidad barata. Los países nórdicos ofrecen una rara combinación de ventajas:
- Abundante energía renovable: La energía hidroeléctrica y eólica dominan la combinación energética de la región, lo que ayuda a las empresas a cumplir los estrictos estándares de emisiones de la UE.
- Clima fresco: Reducción de los costos de refrigeración, un gasto importante para los centros de datos.
- Terrenos disponibles: A diferencia de la densamente poblada Europa occidental, los nórdicos tienen espacio para construir.
- Baja competencia industrial: A diferencia de otras regiones, hay poca demanda industrial que compita por la misma energía.
Esta es la razón por la que OpenAI y Microsoft están desplegando enormes clústeres de GPU en remotos fiordos noruegos, y por la que el laboratorio francés de IA Mistral está alquilando infraestructura por valor de 1.400 millones de dólares en Suecia. Philippe Sachs de Nscale, una empresa de neocloud, lo resume: “Es de lejos el mejor lugar para hacerlo en Europa, si no en el mundo”.
El impacto en las economías rurales
El auge no es sólo tecnológico; es económico. La llegada de los centros de datos de IA está dando nueva vida a las economías rurales en decadencia, reviviendo ciudades que alguna vez dependieron de industrias como la minería, la madera y el papel. Los precios de la tierra se están disparando y las tierras zonificadas se venden entre 4 y 9 veces más que las tierras forestales normales. Los municipios están ansiosos por invertir, con la esperanza de revertir décadas de declive.
La esperanza es que la llegada de los centros de datos de IA pueda revivir esas economías rurales en decadencia.
Una perspectiva cautelosa: acaparamiento de tierras y demanda futura
Sin embargo, la visión de una simbiosis perfecta –en la que los países nórdicos proporcionen el hogar perfecto para los centros de datos de IA, que a su vez rejuvenecen las economías rurales– no está garantizada. Se informa que algunos operadores de hiperescala están acaparando sitios, asegurando el acceso a la energía incluso si no la necesitan de inmediato. Esta apropiación estratégica de tierras tiene como objetivo excluir a los competidores y controlar la capacidad futura.
La mayor limitación sigue siendo la escasez de energía en otras partes de Europa. Como dice Andrew Jay de CBRE: “Está impulsando prácticamente todo”. Los países nórdicos están aprovechando esta escasez, pero la sostenibilidad a largo plazo de este auge depende del desarrollo real y de la gestión responsable de los recursos.
En conclusión: Los países nórdicos están preparados para convertirse en el centro de centros de datos de IA de Europa. La combinación de energía renovable y barata, tierra disponible y un clima fresco está resultando irresistible. Si bien persisten los desafíos, la transformación de la región desde un declive industrial a un auge tecnológico es innegable.



















