El Departamento de Seguridad Nacional (DHS) está buscando una plataforma de vigilancia biométrica centralizada que consolidará las capacidades de reconocimiento facial, huellas dactilares y escaneo del iris en múltiples agencias de aplicación de la ley. Este sistema permitiría a los empleados del DHS buscar datos biométricos recopilados por la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza, el Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, la Administración de Seguridad del Transporte y otros componentes de manera unificada.

La iniciativa tiene como objetivo reemplazar herramientas fragmentadas con un único “motor de coincidencia” capaz de manejar diversos identificadores biométricos. Esto incluye tanto la verificación de identidad (confirmar un individuo conocido) como búsquedas de investigación (identificar sujetos desconocidos en grandes bases de datos). La precisión del sistema varía: los controles de identidad dan prioridad a minimizar los falsos positivos, mientras que las búsquedas de investigación aceptan tasas de error más altas a cambio de una cobertura más amplia. El DHS también pretende controlar la sensibilidad de los umbrales coincidentes para adaptarse a diferentes contextos operativos.

Obstáculos técnicos y problemas de compatibilidad

El proyecto enfrenta importantes desafíos técnicos. Años de adquisiciones independientes significan que las agencias del DHS han adquirido sistemas biométricos de varios proveedores, cada uno de los cuales utiliza algoritmos y formatos de datos patentados. Integrar estos sistemas sin problemas requerirá convertir registros antiguos, reconstruirlos con nuevos algoritmos o desarrollar puentes de software, todos ellos procesos costosos y que consumen mucho tiempo y que podrían comprometer la velocidad y la precisión.

Expansión más allá de las fronteras

El impulso a la biometría unificada se extiende más allá de la vigilancia fronteriza tradicional. El DHS está implementando cada vez más estas tecnologías para la recopilación de inteligencia y la vigilancia nacional, incluidas herramientas móviles de reconocimiento facial como “Mobile Fortify”, que operan con supervisión limitada. La agencia también ha revertido las restricciones de privacidad establecidas bajo la administración Biden, dejando al público en la ignorancia sobre cómo se recopilan, almacenan y utilizan sus datos biométricos.

Preocupaciones por las libertades civiles y respuesta legislativa

Los defensores de los derechos civiles advierten que las herramientas biométricas del DHS se están reutilizando para la vigilancia política, con escaneo facial desplegado en protestas y reuniones públicas para identificar personas y aumentar las listas de vigilancia. El senador Ed Markey y otros legisladores están impulsando la Ley ICE Fuera de Nuestras Caras, que prohibiría a ICE y CBP adquirir o utilizar sistemas de reconocimiento facial, requeriría la eliminación de datos biométricos existentes y permitiría sanciones civiles por violaciones.

Jeff Migliozzi, de Freedom for Immigrants, sostiene que esta expansión de la infraestructura biométrica plantea graves riesgos para los derechos civiles, en particular para las comunidades marginadas y los disidentes políticos. La convergencia de las grandes tecnologías, la inteligencia artificial y la vigilancia gubernamental amenaza la privacidad personal a una escala sin precedentes.

La agencia aún tiene que publicar reglas de privacidad claras que rijan sus herramientas biométricas, lo que deja al público inconsciente de barreras de seguridad básicas, como cuándo se permite el escaneo, qué constituye una razón válida y cuánto tiempo se retienen los datos. La falta de transparencia subraya la urgencia de tomar medidas legislativas para frenar la expansión desenfrenada de la vigilancia biométrica.